El microchip es un pequeñísimo circuito del tamaño de un grano de arroz, que se coloca a través de una aguja hipodérmica para ser implantado en el organismo de cualquier mascota. Cada mascota que porta en su organismo uno de estos microchips, podrá ser identificada a través de un código de barra con un lector, ¡en cualquier parte del mundo! El microchip posee un pequeño circuito encapsulado, el cual además es recubierto de una delgada capa de aralyne, por lo que no existe rechazo por parte del organismo y, al ser inyectado bajo la piel, el organismo forma una delgada capa de proteína que lo fija en el sitio de implantación, evitando su desplazamiento. El microchip es pasivo, es decir que no emite ninguna señal por sí solo y no lleva dentro ninguna batería para su funcionamiento. Esto lo hace un sistema de identificación permanente y su vida útil se estima en 75 años. Su colocación es obligatoria por ejemplo en países de la Unión Europea, y es cada vez más utilizado en el resto de los países del mundo. ¡De esta manera tu mascota podrá ser identificada en cualquier parte del mundo como tu mascota!